Wednesday, April 12, 2006

¿De dónde salió tanta gente?

¡Si hasta parece que salieron como cucarachas al sol!

Por David Alberto Muñoz


Niños, mujeres, hombres de todas las edades, estudiantes, activistas, representantes tanto a nivel estatal como federal, profesores de universidad, plomeros, empresarios, amas de casa, campesinos, meseros, curiosos y demás, el pueblo hispanoamericano residente de uno de los estados más racistas dentro de la unión americana, elevó su voz que hizo temblar literalmente al desierto que sudó quizás por primera vez con nerviosismo.

Llegué bastante temprano al lugar donde se iniciaría la marcha. Observé que los oportunistas ya estaban tratando de hacer negocio, estaban cobrando hasta diez dólares para poder estacionar el carro. No cabe duda que vivimos en un país mercantilista. Después de dar algunas vueltas logré entrar al estacionamiento del coliseo para después caminar al centro de la acción donde ya se vislumbraban muchas personas trabajando desde tempranas horas de la mañana.

Había sujetos registrando votantes, miembros del cuerpo de seguridad que repasaban la ruta a seguir, medios de comunicación de todas partes, desde los canales locales hasta los nacionales junto con estaciones de radio, medios impresos y un sin fin de individuos que ya respiraban un éxito que vendría más adelante.

Rostros cafés hijos del maíz

Unas señoras se me acercaron para preguntarme si unos tipos parados en el techo vestidos de verde eran la migra.

—No señora, no se preocupe, son miembros del departamento del Sheriff.

Una parejita de gringos, dicho siempre con el debido respeto, elevaban sus voces junto con todos los presentes. Me acerqué y les pregunté:

—What are you doing here?

—We came to support the immigration movement because we are tired of all the republicans’ racists, we need a change!

Una muchacha frente al escenario vestía un atuendo típico de México. Se miraba muy coqueta y sonreía cuando las cámaras de algún periodista le tomaban la foto.
Saludé a Elías Bermúdez y Alfredo Gutiérrez que desde temprano ya andaban supervisando la marcha. Elías mandaba reportes a su programa de radio y concedía entrevistas mientras que Gutiérrez era también detenido por la prensa cada rato y expresaba sus opiniones a garganta abierta.

A eso de las once de la mañana el Grupo Caribe comenzó a entretener a los presentes que ya sumaban más de diez mil personas dentro del coliseo. Detrás de la barda donde estaba el stage, pude ver que las calles de alrededor ya estaban congestionadas; por todas partes se miraban rostros cafés hijos del maíz que junto con sus familias, amigos y compadres, calentaban sus gargantas, todos listos para ser escuchados. Pero no solamente hispanos estaban presentes, había anglos sajones, negros, asiáticos, gente de todos colores que había decido unirse a una causa que consideramos por demás justa.

¡No somos criminales!

En la entrada principal del lugar, un hombre vestido de traje, con una pequeña bandera mexicana, cargaba un letrero con la foto del presidente Bush que decía:

—This coward illegally crosses borders too, by sending Americans into Iraq, Afghanistan, Syrian and Iran. I am a veteran: USMC and CIA.

No podían faltar algunos que atacaban al indocumentado:

—Deport Illegal Aliens. Make this Crime a felony!

De pronto apareció Ed Pastor.

—En la torre, creo que ya se puso de moda apoyar a los indocumentados.

—Lo importante es que todos apoyen.

Uno a uno los líderes de este evento histórico se congregaron para realizar una protesta que de acuerdo con algunos, no se había visto nunca dentro de Valle del Sol.

A lo lejos podía mirar miles y miles de banderas estadounidenses; todos vestían camisetas blancas, llevaban cartelones que decían:

—No somos criminales.

Personas de la tercera edad caminaban con sus bastones, lentos pero muy seguros. Habían decidido adherirse a la marcha, incluso puede ver varias personas que en silla de ruedas elevaban el ya tradicional grito de:

—¡Sí se puede!

Una vez dadas las indicaciones adecuadas la marcha principió.

—¡Va haber gente que los va querer provocar! ¡No hagan caso! ¡Son gente ignorante!

Tuvimos la oportunidad por ser miembros de la prensa de estar al frente siguiendo la marcha muy de cerca. En las banquetas durante todo el trayecto había personas gritando:

—USA…USA…

Hubo católicos, evangélicos, judíos, musulmanes...

Al pasar por un templo protestante un grupo musical entonaba un canto que expresaba:

—Sí se puede…con Jesucristo sí se puede…

Unas bailarinas vestidas con atuendos de color rojo-amarillo y con pañoletas blancas, tocaban el pandero y se unían a la marcha que logró derribar muros ideológicos. Católicos, evangélicos, judíos y hasta musulmanes hicieron acto de presencia.

Los reporteros tomábamos fotos como locos, había algunos que ponían una escalera frente a la marcha para subirse y tener una vista más aérea, mientras que los manifestantes literalmente los tumbaban demandando que abrieran el paso.

En medio de micrófonos cámaras de televisión, policías observando cautelosamente, niños sentados sobre los hombros de sus padres, personalidades de televisión, pude ver a distancia el capitolio estatal, un gran número de personas aguardaban nuestra llegada.

¿De dónde salió tanta gente?

Y las gargantas de miles y miles de personas se dejaron escuchar por todo el estado en medio de los mentados Minutemen que observaban con ojos de odio para con mi pueblo.

Esta marcha sacudió a la ciudad entera. Miraba por todos lados y la gente parecía brotar de las mismas alcantarillas, y no dejaba de gritar:

—¡Sí se puede!

—¿De dónde salió tanta gente?

De las casas y los departamentos, de las escuelas y los restaurantes, de las iglesias y la legislatura, de los bares y las llanteras, de las estaciones de radio y las familias, de la juventud y el trabajo, de los complejos manufactureros y la construcción, de los campos agrícolas y los cables de electricidad, del maíz y de América, sí, toda esta gente es América.

¡Somos América!

La historia todavía no termina…