"Es aquí, en Chula Vista, donde las cosas ocurren y se mueven", dijo dirigiéndose a los estudiantes afro y mexico americanos. "Aquí es donde un profesor cree en ti y ve en ti una esperanza".
Por encima de los protocolos, West actúa y habla como si estuviera en casa
Una tarde antes estuvo en Harlem y de ahí, dejó la costa este para aterrizar en Chula Vista. Es aquí, sentenció con el índice apuntando hacia el suelo, donde un profesor descubre el talento de uno de los nuestros y lo apoya para que alcance su sueño.
Cornel West habló del tema de su libro más reciente, Democracy Matters, ante una audiencia diversa, participativa y receptiva a sus comentarios acerca de cuanto ocurre hoy en Estados Unidos. Vivimos en una "pigmentocracia". Mentira que el problema de la inmigración sea solamente eso. Si así fuera el discurso y las acciones no serían selectivas. Y se persigue al mexicano y al moreno, nada más.
West evocó, con elocuencia y pasión, la complejidad que hace que muchos seguidores de las iglesias cristianas hayan votado por su propio candidato a pesar de que sus pastores los conminaron a votar por Bush. “Entienden que su pastor se equivoque en política pero deciden ellos mismos que decisión tomar en las urnas…” Pero ya es tiempo, cerró la máxima, de repudiar a quienes no piensa en nosotros y como nosotros.
"Pero tenemos que comenzar a no apoyar en nada a quienes no piensan en nosotros y votan como nosotros".
El verdadero huracán es la pobreza
No podemos perder el tiempo en odios.Povertina bautizó a la realidad que golpeó a los hermanos negros y morenos de Louisiana, antes que Katrina. El terrorismo es algo que las comunidades afroamericanas han vivido siempre, antes y después del 11 de septiembre. Y contra el odio racial, no queda sino ser creativos, como aquella madre de Alabama que nos invitó a no perder un minuto de tiempo odiando y toda la vida luchando. Todos nosotros hemos tenido que luchar contra el "institutional loathe". "Los jóvenes afro americanos y chicanos tienen que lidiar con una policía que los selecciona y agrede". Eso también es terrorismo, dijo West. "Nuestras comunidades lo han padecido por siglos".
Los hispanos y los afroamericanos deben comenzar a verse sin que entre ellos medie el filtro impuesto por los blancos. Unirse contra los terroristas y aquello que llamó, argumentando que la verdad debe ser dicha, el odio institucional. "¡La verdad debe ser dicha tal y como es!"
Casi a la par de los aplausos que al unísono se escuchaban entre la multitud que abarrotó el gimnasio del colegio comunitario localizado en la frontera entre Chula Vista e East Lake, West aplaudió que los migrantes hispanos hayan llegado a Nueva Jersey “oh, they do not stay in Chula Vista…” agregó con humor. Y les damos la bienvenida en Jersey, dijo. Paradójicamente, nos encontrábamos localizados en un auténtico frente de la geografía sandieguina, la H y Otay Valley Road, donde un orpobiosamente moderno apartheid divide traza una línea –qué digo, un muro- entre el mundo monocromo de la cultura dominante y al resto, diverso, rappero, volcado hacia la comunidad y el entreveramiento de varias generaciones. Yeahhhh! se escuchaba desde la audiencia en la voz de varios, entre los que distinguimos a una joven de Fresno, presente con su puño que se levantaba enérgico, cubierto por un guante negro.
Una comunidad organizada asusta a sus explotadores
West evocó la dignidad de los hispanos que salieron a la calle el pasado abril. “Y eso que no eran todos", dijo al rematar con una expresiva sonrisa. "El resto estaban en casa, cuidando a los niños".
West dijo con convicción que la presencia que se vio en los pasados días indica que hay una comunidad que está dispuesta a luchar y a organizarse. "No es cierto que los jovenes hispanos sean solo gangsters. Los vimos elevarse sobre ese espereotipo cuando, aún amenazados por sus maestros y directores salieron a defender la dignidad de sus padres trabajadores el pasado abril".
No podemos acomodarnos y actuar como si no pasara nada
Importante, conminó Cornel West, no perder la perspectiva que relaciona a la migración ilegal con el tratado de libre comercio, con la codicia de las corporaciones y con la desigualdad que nos ha convertido en trabajadores que no conseguimos vivir dignamente con nuestros salarios.
Emily Hicks saludó a West, viejo colega, y fue al punto de las acciones a tomar por parte de la comunidad.“No podemos conformarnos y acomodarnos a esta realidad. Debemos impedir que el conformismo nos haga perder de vista la lucha por la dignidad y el sentido humano de la compasión y la comunidad”. Mientras muchos ganan sueldos que no alcanzan para vivir dignamente, arriba, unos cuantos gozan de riqueza insultante: "La desigualdad es la principal evidencia de cómo funcionan las cosas".
Un público receptivo y comprometido.El público vino de todas partes, de Fresno, de Orange, del norte del condado, de otras universidades, de Tijuana. Al concluir la charla la gente rodeó a West por más de hora y media solicitándole su firma en los ejemplares de Race Matters y Democracy Matters; un abrazo, una foto, un intercambio de opiniones. El carisma de Cornel reinó en el recién inaugurado centro de estudiantes que vio arremolinarse a una insólita multitud deseosa de alargar el diálogo y compartir las impresiones compartidas por una época de poca tolerancia y muchos y muy complejos problemas, de toda índole.
Al final de la fiesta pudimos eternizar el momento. Cornel West y María Bolívar a quien dedicó escueto Democracy Matters "to sis' Maria, Love.
